martes, 24 de noviembre de 2015

Prólogo

La Conspiración de la Heredera 

Prólogo



Era una noche fría y oscura, cuando dos jóvenes corrían a través de la nieve sin mirar atrás; aguantando la respiración y con el corazón a punto de salir. Estaban cansados y adoloridos, pero no podían detenerse.
Debían continuar, debían escapar.
—No te dejaré—prometió él por enésima vez. Luego, cogió su arma y se dispuso a disparar.
Entonces, ella lo besó.
Fue un beso lento y profundo, que dejó a ambos sin aliento, pero lo suficiente como para dejarlo atónito. Le arrebató el arma y se echó a correr en dirección opuesta.
—¡No! —gritó, pero ya no podía escucharlo.
Avanzaba hacia ellos, hacia el enemigo.
—¡Suelten sus armas! —ordenó. Los seis guardias que estaban tras sus pasos se volvieron súbitamente y apuntaron hacia ella.
Todo había acabado. Ya no podía dar marcha atrás.
Había fracasado.
Alzó el arma y se enfrentó a su destino.
Jamás había querido aprender a disparar, ni siquiera para cazar. Ahora su vida dependía de ello. Se aferró al arma con fuerza y contuvo la respiración. 
No podía permitirse fallar. No, no esta vez.
—¡Alto! —dijo uno de los guardias, dando un paso adelante.
Era el general. La mano derecha de su padre.
—Lynne, por favor. Detente —le suplicó—, ¿quieres acabar como tu madre? El rey tenía muy buenas expectativas sobre ti, ahora lo has desilusionado por completo. —El general sacudió la cabeza a la vez que dejaba entrever una media sonrisa.
—Esa cosa no es mi padre —gritó y apretó el gatillo sin más.
Dos segundos después, Lynne corría a toda velocidad sin percatarse de lo que había a su alrededor  y la sangre que emanaba de su costado. La desesperación por alejarse e huir de allí, la mantenía en pie. Y, cada instante que pasaba, su respiración se acortaba. Tenía que curarse la herida. Pero no podía parar. Había hecho una promesa. 
«No puedes dejar que él te toque. Encuentra una forma de salir de aquí. Confía en Finn, confía en él», recordó las palabras de su madre y una pequeña lágrima recorrió su mejilla. ¿Qué demonios estaba pensando cuando le arrebató el arma? Finn sabía luchar, sabía defenderse. Pero, no quería perderlo. Lo amaba demasiado.
Pensó en todas las veces que había deseado huir con él. En lo mucho  que quería formar una familia; casarse, tener hijos, y sobretodo vivir una vida normal. No obstante, aquello era un simple sueño egoísta. Nunca estarían a salvo. Tarde o temprano, los encontrarían. Su madre siempre le había dicho que huyera, pero sabía que eso no era una solución. No quería perder nadie más. No sería capaz de aceptarlo.
Apretó los puños y dio media vuelta.
«No dejaré que nadie más muera», murmuró.
Entonces, sus piernas flanquearon y se desvaneció en la nieve.




 Muchas gracias a todos por pasarse por el blog, espero y les guste la historia *-*